Profesional de la radio, aficionado e investigador del flamenco, ha recopilado en su libro ‘Cien años de flamenco y radio’ un siglo de relación simbiótica entre el flamenco y la radio y cómo el medio ha determinado el concepto actual de esta manifestación artística. Lo ha presentado en la Casa del Flamenco ‘Antonio Carrión’ dentro de la programación de Estación de las Letras
Hace 101 años que nació la radio en España. Su primera emisión se inauguró con flamenco. Desde entonces, la radio y el flamenco han recorrido de la mano un siglo en una relación de la que ambos han sido beneficiarios, llevándolos incluso a ser lo que hoy día son.
Esa trayectoria paralela es la que recoge ‘Cien años de flamenco y radio’, la obra de Ildefonso Vergara que llegó este miércoles a la Casa del Flamenco ‘Antonio Carrión’ en una nueva parada de Estación de las Letras. Se trata de “un trabajo cronológico de los 1000 años de historia de la radio y la relación que ha tenido el flamenco con ella”, explicó el autor. Junto a Vergara, estuvieron la periodista cultural Sara Arguijo, que condujo el acto; el delegado de Infraestructuras Públicas y Fiestas Mayores, Rafael Reyes, que dio la bienvenida a las personas asistentes y al autor; el presidente de la Peña Flamenca El Búcaro y que da nombre al espacio, el guitarrista Antonio Carrión; la delegada de Cultura, Raquel Vega; el director del IES Carmen Laffón —donde se imparte el Proyecto Flamenco y donde colabora Vergara— Juan Carlos Escribano.
“No hay un medio de comunicación de masas que dé al flamenco lo que le ofrece la radio”, aseguró. Entre ambos, desde el origen de esta, se estableció una relación simbiótica beneficiosa para ambos”, porque “el flamenco encuentra en la radio un medio natural”. Igualmente, esta manifestación artística consigue “romper la prosémica” gracias a la radio, llevando a cabo “una comunicación que no tiene que ser presencial”. Eso, “con los ojos de hoy se ve lógico”, sin embargo, en esos orígenes de la radio, “consigue la socialización del flamenco entre un público nuevo que no había tenido oportunidad de escucharlo o conocerlo”, ya fuera “en actuaciones en directo en los primeros años 20” como en grabaciones.
No fue más que el reflejo de la sociedad de la época, continuaba el autor. “El flamenco siempre había formado parte del magma cultural de las ciudades españolas, y había una gran discografía ya en esos creativos años 20”, siendo la recién nacida radio el eco de esa cultura.
Del flamenco en la radio a la radio flamenca
Continuando la cronología, en la obra, como fue desgranando Vergara, se analiza la ampliación de licencias y emisoras con el gobierno de Azaña en la II República, o la incorporación del transistor en los años 60 del siglo XX, que es “cuando la radio alcanza su popularidad”, lo que provoca a su vez “una gran revolución” en el flamenco. “Si hasta entonces había habido flamenco en la radio a partir de los 60 nace la radio flamenca, la radio especializada. El flamenco ya no es solo un género musical sino es un contenido del que se habla”.
En este avance “tuvo mucho que ver Radio Sevilla, que hace un tipo de programación que cambia el paradigma de la concepción de flamenco y radio”. Hasta tal punto es importante esta nueva visión que el modelo de programa “es el que impulsa y propone un canon estético cultural que es el que el flamenco tiene actualmente”, destacó el autor. “Lo que hoy se conoce por el flamenco es lo que se propaga a través de esos programas de radio” que inicia Radio Sevilla.
De este modo, el libro también pone en valor que “todas las emisoras, en Andalucía y en toda España, cuando tienen un programa de flamenco toman ese modelo de radio que propone Antonio Mairena en su época”. Hasta el punto que desde ahí se dio el impulso a los festivales, concursos, discográficas, e incluso “a propiciar convenios colectivos con la Seguridad Social para que los artistas flamencos, que entonces no tenían, pudieran adherirse al mismo; proponen también un sueldo digno”. Por tanto, “la radio no solo se dedica a difundir y a socializar el flamenco, sino que además dignifica la labor profesional de la gente de ese mundo. Y eso lo hacía un programa de radio, porque no había institución pública ni privada que se ocupase del flamenco en esos años”.
Desde la extensión con la FM, la reducción a programas en emisoras locales, hasta la fragmentación de la programación, los contenidos y la audiencia actual que lleva al flamenco a horarios nocturnos y tardíos y, especialmente, en programas a la carta, llevan a “la nueva realidad de la radio flamenca”, a que “el aficionado busque su contenido cuando quiera y pueda”.
Un libro para leer y escuchar flamenco
Con este recorrido que hace el libro, analizado tanto de forma cronológica como geográfica “reivindica el papel de personas que hacían los programas, los críticos, que de forma altruista y apasionada han difundido el flamenco. Y a la radio, que no solo ha creado un canon y lo ha socializado, sino que también ha dignificado el flamenco”.
La obra, con más de 1.000 páginas, parte del interés personal de Ildefonso Vergara, “aficionado al flamenco y profesional de la radio”. Pero también de la tesis doctoral para el programa de doctorado en flamenco de la Universidad de Sevilla, que defendió en 2015, y que, sumándole el trabajo de casi una década, ha visto ahora la luz en este volumen. Un trabajo de “algo que no se había hecho anteriormente”, combinando fuentes orales, documentales y hemerográficas. Para hacerlo ameno y hacerlo asequible a cualquier público, el libro reúne más de 700 fotos y 400 códigos QR, que enlazan con otros tantos programas, antiguos y actuales, reunidos para que la lectura sea interactiva, acompañada de la escucha de esa historia sonora del flamenco y la radio.
Con todo, ‘Cien años de flamenco y radio’ consigue “dar luz a una manifestación artística que va mucho más allá de la música”. A algo que es “mucho más profundo y más enorme” que lo que se oye, “que tiene rasgos identitarios” y que “no es una manifestación folclórica sino es una manifestación de artes escénicas profesionalizadas”.